La elecciones norteamericanas han sido, como nunca, objeto de atención en nuestro país y en el mundo entero. El mensaje de cambio y esperanza que ha traído el candidato demócrata, sumado a que se enfrenta a uno de los candidatos más atractivos que ha tenido el Partido Republicano, generan una serie de conclusiones, a tan sólo 3 semanas de las elecciones.
En primer lugar, esta elección implica el fin del
reaganismo, o la doctrina republicana basada en el ensalzamiento de los "valores americanos". Ambos candidatos son bichos raros dentro de sus partidos. Obama representa un giro distinto a las tradicionales cabezas demócratas, quienes desde Howard Dean que no presentaban una alternativa distinta. Por el lado republicano, McCain no es ningún tradicionalista. El veterano de guerra es, haciendo un símil a nuestra realidad chilena, un díscolo conservador. No sólo se enfrentó duramente con Bush en temas como la torura a prisioneros de guerra y el sistema de salud, sino que ha trabajado en variadas iniciativas bipartidistas. McCain no ha sido un conservador duro, sus posturas respecto al aborto o al matrimonio homosexual no han sido tajantes, al menos hasta que empezó la elección.
El republicano, con la experiencia de haber perdido la anterior primaria contra Bush, sabe que para llegar al corazón de su electorado, debe renunciar a sus posturas más progresistas y ha debido deslizar un discurso apegado a la línea conservadora. Mención aparte se merece su elección de Vicepresidenta, convocando a una desconocida Sarah Palin, cuyo mayor mérito es representar, en carne, los valores de la llamada "América Profunda".
Al otro lado, Obama representa a un
outsider dentro de su partido. Es un candidato levantado por las bases y que ha osado enfrentarse al epítome del
establishment demócrata: los Clinton. Incluso, ha logrado que la otra poderosa familia del partido, los Kennedy, lo apoyen desde un principio. Obama es la encarnación del sueño americano, del país de las libertades. El candidato no se cansa de repetir que en ningún otro país del mundo el podría ser candidato a la presidencia. Y no deja de tener razón, pues es el hijo de una mujer Blanca de Texas y de un nigeriano, de clase media, nació y vivió en Hawaii, ganó un Grammy y estudió en una de las mejores universidades el mundo. No contento con eso, dedicó su vida al servicio y es hoy, el único senador negro de los EE.UU.
En conclusión, esta es una elección atípica, donde se reconoce implícitamente el fracaso de la doctrina Bush, no sólo en temas internos, sino que en política exterior. La forma en que EE.UU. se relaciona con el mundo va a sufrir cambios, cualquiera sea el resultado de la elección.
En segundo lugar, más allá de las historias de cada uno, un dato interesante es analizar el comportamiento electoral que se ha dado en las últimas elecciones norteamericanas. El país del norte tiene un sistema de elcción complejo, en donde lo más importante no es la mayoría nacional, sino el número de Electoral Votes (EV) que obtenga cada candidato. Así, se crea un mecanismo a través del cual cada Estado representa un númerdo determinado de votos y donde el candidato que obtenga la mayoría de dicho estado se los lleva todos. Da lo mismo ganar por un voto o por mil, todos los votos que cuentan son míos. Al Gore sufrio en carne propia la complejidad del sistema, al perder con Bush en una elección donde contaba con el voto de la mayoría de los norteamericanos. (Más abajo va un video que explica de excelente forma el sistema)
Las últimas encuestas dan una ventaja entre 5 y 8 puntos a Obama, a nivel nacional, pero eso no nos dice nada si no analizamos el conteo de EV. Para analizar esto, se hacen tres distinciones: los estados seguros (
solid), los estados que se inclinan (
leaning) y los estados inciertos (
toss up). Si las elecciones fueran hoy, y lo predecido por las encuestas se mantiene, Obama debiera ganar por una diferencia de 364 a 174, considerando que para ganar se requieren 270. Si consideramos que las encuestas se tienden a estrechar mientras más se acercan las elecciones, podríamos esperar una diferencia menor.
La clave de estas elecciones es asegurar aquellos estados que estaban a favor del partido el 2004 y tratar de quitarle alguno al contrincante. Si lo vemos desde esa perspectiva, McCain no sólo no ha afirmado estados que Bush había gando en 2004 (como la disputada Florida que hoy aparece como indecisa), sino que definitivamente ha perdido estados, como es el caso de Colorado. Obama, por otra parte, no sólo ha asegurado los estados que ganó Kerry, sino que ha ido, progresivamente, arrebatando votos electorales a los republicanos.
Ante este escenario, parece imposible que McCain logre revertir el
momentum que vive Obama, aunque aún le quedan algunas alternativas. La primera, y que ya la desaprovechó, era colgarse de la figura del demócrata y tratar de confundir al electorado mostrándose como igual. Con esto, cualquier consideración a la hora de votar pasaría más por el agrado personal que por las ideas o los proyectos (básicamente el mismo argumento que ocupó Bachelet el 2005). La otra opción es la de atacar al adversario. A través de una serie de caminos indirectos - grupos religiosos, de interés, fanáticos u otros - el republicano ha sembrado las dudas de las ligazones de Obama con grupos terroristas, replicando el fenómeno hasta llegar al punto en que la odiosidad se vuelve extrema. Ya lo vivió el republicano en persona hace algunas semanas, cuando tuvo que apaciguar a algunos de sus partidarios, quienes mostraban un odio profundo a Obama. Claramente esta estrategia no está resultando todo lo bien que le gustaría a los más conservadores, pero es probable que merme un poco la ventaja que les llevan hasta el momento.
Nos obstante, en mi opinión, Obama ganará, con mayor o menor holgura el 4 de noviembre. No sólo por una convicción personal de las cualidades del candidato, sino por el escenario electoral en ciernes y sus proyecciones. En la medida en que no ocurra nada extraordinario - al estilo 11/M que expulsó a Aznar del gobierno español - la tendencia debiera mantenerse y, por lo tanto, tendríamos al primer presidente negro en la historia de los EE.UU.
*Video que explica el funcionamiento del sistema electoral norteamericano.