viernes, octubre 10, 2008

Netroots Rising: reseña de libro en revista Que Pasa


Hoy viernes 10 de octubre, salió en revista Qué Pasa una reseña que escribí del libro Netroots Rising. Esto alegra mucho, pues debe ser uno de los textos que he escrito que más satisfacción me ha dado. Sin embargo, lamentablemente no salió el agradecimiento que le hice a Claudio Orrego por prestarme el libro y por ser el único político chileno que está al día y conoce a la perfección el mundo de la Política 2.0. Sin más preambulos, aquí está la reseña (sin cortes).


En EE.UU. están acostumbrados a inventar palabras que describan nuevas cosas. El idioma inglés se los permite, por lo que ya se nos hacen conocidos términos como googlear, bloguear u otros. Últimamente, en el mundo político ha aparecido una nueva palabra, netroots, derivada de la grassroots, que en español vendría a ser algo como “las bases” de un movimiento político, partido o candidato. Netroots, entonces, corresponden a aquellas personas que se convierten en activistas de una causa política, pero que lo hacen desde el mundo digital, desde Internet.

Lo que parece el último grito de la moda para estas elecciones municipales, es una historia de largo aliento en el país del norte, que lleva varios capítulos de éxitos y fracasos en el cuerpo. Sin ir más lejos, el libro llegó a mis manos gracias a mi amigo Claudio Orrego, que parece ser el único político chileno que entiende de estos códigos. Para retratar esta verdadera revolución en la forma de hacer política, dos protagonistas de la historia – Lowell Feld y Nate Wilcox, reconocidos blogueros demócratas - se unieron en la creación del libro Netroots Rising. En un poco más de 200 páginas, los autores le imprimen un sello épico a un movimiento que lleva menos de una década de existencia, pero que en los tiempos de la era digital, parecieran una centuria.

El libro se plantea desde distintas experiencias de casos, todos ocurridos en la cuna del Partido Demócrata, de cómo los activistas online han ido creando nuevos espacios de participación. Desde la memorable campaña presidencial de Howard Dean, cuando gracias a este movimiento se comenzó a dar una nueva forma de financiamiento político, el mismo que hoy le da el pie a Barack Obama para prescindir del dinero de lobbystas y basar su campaña en los pequeños aportes personales por Internet; hasta la caída de Tom DeLay, otrora poderoso senador republicano, como consecuencia de las denuncias de corrupción que este mismo movimiento se encargó de difundir.

Sin duda, el argumento central del libro es que se acabó el tiempo de las decisiones verticales, donde las cúpulas partidarias o el establishment toma las decisiones por el resto. Internet les ha entregado una nueva herramienta que permite generar procesos participativos y horizontales. Se acabaron los candidatos intocables y que basan su éxito en el carisma, se premia cada vez más a aquel que se encuentra más en contacto y sintonía con sus electores. Todo esto se concluye después de revisar los diversos casos que presentan los autores, desde el ya mencionado Dean, pasando por Kaine, Webb y hasta una pequeña referencia a Obama.
Un elemento interesante, que sin duda agrega valor a la obra, es que estamos en presencia de un libro escrito por los protagonistas, donde abundan los comentarios personales, las interpretaciones, los juicios de valor y la autocrítica por el pasado. Ambos escritores, son hoy, referentes en sus temas y no dudan en ser ácidos con sus comentarios. Mención aparte merece la solapada crítica al inicio de campaña de Obama, a la cual le achacan su poco contacto con las verdaderas bases del mundo digital y su aparente oportunismo en ocupar estos medios para atraer voluntarios.

Así como Michael Moore lo expone en su último documental - Slacker Uprising - Lowell y Feld hacen referencia a que las netroots pueden salvar al Partido Demócrata de si mismo. Nos plantean a un movimiento que remeció al lado progresista de los EE.UU. y le arrancó a las elites su influencia en este Partido, para devolvérselo al resto de las personas que comparten los mismos valores. Hoy en día, cuando estar en contra de Bush se ha vuelto una causa en sí misma, es interesante ver como, gracias a estos activistas, han logrado capitalizar esto y convertirlo en una verdadera reforma al sistema político.

¿Qué pasa en Chile? Por ahora no pasamos de tímidos intentos de los candidatos de ocupar a la red como medio de propaganda, con melosos jingles y videos en Youtube (¿conocen a Ricardo Jeldes?). Lo que hace falta es que la ciudadanía se tome en serio esta herramienta y, ojalá, aprendamos lo que la experiencia norteamericana nos puede entregar. El día que eso ocurra, la actual clase política tendrá que juntar miedo.

Frase destacada:

"El relato no se refiere a que han emergido algunos líderes que remezcan al mundo, sino que en este nuevo movimiento progresista, cualquiera puede ser líder y remecer al mundo"

Se lo recomiendo a:

Todos aquellos asesores y jefes de prensa de candidato que dicen que internet y la política 2.0 no importan y que para ganar elecciones se requiere mucho dinero.


2 persona(s) ha(n) metido su cuchara:

Claudio dijo...

Gracia Javier. Nobleza obliga. Muy buen artículo. Lo de que tenemos una clase política off-line, es una verdad del porte de la cordillera de los andes. Ojalá que eso cambie luego. En Peñalolén estamos haciendo el intento.
Un abrazo, Claudio

Paz dijo...

Excelente columna, Javier. Esta claro que los politicos chilenos, si no se ponen al dia sustantivamente y no solo en la forma, van a terminar hablando solos. Ahora a leer "La Audacia de la Esperanza"!